Recuerdos 1

Me ha enviado estos recuerdos Annie para que todos seamos participes de ellos.

Recuerdos de mi vida en Tetuán (1ªparte)

      Uno de mis amigos me pregunta si tengo historias que contar sobre Tetuán. ¿Quien, habiendo vivido allí no tiene algo que contar sobre nuestra tierra?. Tetuán representa para la mayoría de los que vivimos allí, una parte muy importante de nuestras vidas. Yo allí viví mi infancia, mi adolescencia. ¿Recuerdos?, muchísimos, son recuerdos imborrables que están anclados y que con más o menos intensidad resurgen a menudo. 

      Cuando éramos  niños solíamos ir a pasear al parque Cagigas, para darle de comer a los peces en el estanque y a ver los monos, los domingos íbamos por la mañana a la Iglesia de las Victorias a oír misa, los lunes mama siempre nos llevaba al Barrio Málaga a San Nicolás, recuerdo que cogíamos “el trole”, otras veces cuando íbamos creciendo íbamos a menudo andando;  en época de verano cogíamos la Valenciana para ir a bañarnos a Rió Martín. Siempre he sido muy blanca de piel y recuerdo que un domingo abusé del sol, entonces no había tanta protección como ahora,  y cuando llegué a casa mama me curo con paños de vinagre para calmarme y salía humo de mi espalda ; lo más duro fue que esa noche fui con mis padres y mi hermano a la feria,  yo estrenaba un vestido que mama me había hecho, era de rayas blancas y celestes y solo yo sé lo que sufrí para aguantarlo sobre mis espaldas achicharradas por el sol, pero por nada del mundo me hubiera perdido esa salida y sobre todo ese estreno.

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El Parque Cagigas

      Los domingos por la noche era invariablemente ir al cine a ver una película, era la época de las películas del Oeste casi todas americanas, también de romanos y gladiadores, nos conocíamos a todos los artistas famosos de la época, unas veces era al Cine Español, otras al Cine Luneta, al Monumental, al Avenida, y en verano pues el cine de verano El Bahía, y sin olvidar el Cine Misión que estaba pegado a la Iglesia. Comprábamos un cartucho de pipas y nos pasábamos toda la sesión pelando y comiendo pipas. El cine me encantaba y me sigue gustando pero ya  no encontramos el mismo ambiente de antes.

      De mi infancia tengo muchos recuerdos fotográficos. Es verdad que siempre me han encantado las fotos y puede que por eso haya conservado tantas de ellas, que ahora me sirven para tener más presentes los recuerdos y que tan gratos momentos me proporcionan cuando las miro, son mis preciosas “reliquias” que conservo preciosamente (fotos, postales, recordatorios de las comuniones de mis amigos y amigas,), dichos recordatorios he podido dar a amigos durante los encuentros de las comidas en Málaga y les ha hecho mucha ilusión recuperarlos ya que algunos de ellos no los habían conservado. Aún conservo una hoja de periódico del Diario de África del martes 31 de julio de 1961 relatando un viaje a Madrid organizado por el Grupo Escolar “José Antonio”, en el cual participaron mi hermano y sus compañeros.

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Recorte periodico del viaje a Madrid

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Recorte periodico del viaje a Madrid

     

     

     

 

 

 

 

 

     

      De esa nuestra infancia guardo muy buenos recuerdos de las familias con las que compartimos tantas cosas juntos : la familia Tejera de León, él Juan y ella Manuela, grandes amigos de mis padres, ellos y sus hijos Juan, Pepi y los mellizos Manolo y Sixto éramos inseparables, íbamos juntos a todos sitios, nuestras madres  iban al mercado juntas, preparaban las Navidades, los Reyes juntas, hacían los dulces en época de Navidad juntas e incluso también juntas cosían y casi siempre Pepi y yo íbamos vestidas iguales. Con los mellizos que eran un año mayor que yo, hice muchas travesuras, una vez con uno de ellos hice de enfermera, el practicante le había puesto una inyección ya que tenia la gripe y había dejado la ampolla de cristal en la mesita de noche y yo como era tan traviesa la cogí y se la clavé en el muslo diciéndole que así se curaría antes, tuvo mucho tiempo la cicatriz y yo me gané una buena regañina. También recuerdo que un día durante el Ramadán, salí de casa de ellos corriendo, como siempre, para irme a casa y tropecé con un muchacho que llevaba una olla de jarera hirviendo en las manos,  echándomela encima, aún recuerdo a mis padres llevándome al dispensario del 18 de Julio que había frente al cine Avenida para curarme las quemaduras que me hice en un brazo y que gracias a Dios no me dejaron ninguna cicatriz. Otra vez estando jugando en la Plaza España una niña se metió con uno de mis amigos y yo sin pensármelo dos veces me fui para ella y le tiré un bocado en la frente y le arranqué los pelos del flequillo, ese día tampoco me felicitaron mis padres.

      Siempre he guardado muy gratos recuerdos de mis amigos de la época infantil, la familia de León Paz (con sus hijos Pino, Nieves, Marcial, Juan Carlos, Maisa), la familia Muñoz Sánchez, Diego y Teresa los padres y Mari Tere, Rosi y Antonio los hijos ; la familia Quijada Jerez ; la familia Bernal Florido, la familia Belmonte, la familia Caballero de la Fé, la familia Mena, la familia Hernandez Rubio, familia Vera Larrubia, familia Andrade Peñalver, familia Santamaría Salgado, familia Mata Garrido, etc, etc… eran tantos y tantos que seria difícil nombrarlos a todos. A algunos he encontrado después de muchos años a otros aún no lo he conseguido, pero sigo en el empeño.

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      Durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo íbamos toda la familia con los vecinos, amigos y compañeros de mi padre a bailar al Casino Español y luego por la mañana nos íbamos a tomar churros a la estación de autobuses. También algunas veces íbamos a celebrar esas fiestas a casa de algún amigo y nos pasábamos la noche bailando, era cuando estaba de moda la canción “La Pachanga” y cuando escucho esa canción tiene un gran significado para mi.

¿Y que decir de los bailes de Carnaval? Con que alegría participábamos de esas ocasiones. Creo que la alegría que me procuraban estas celebraciones han hecho que esa fiesta sea particular para mí. Siempre me han gustado los disfraces, la preparación, e incluso hoy en día disfruto preparando los disfraces para mis  nietos. Esas fiestas en el Casino eran especiales.  Y que decir de tantas y tantas fiestas familiares a las que asistíamos, bodas, bautizos, comuniones, todo era pretexto para reunirnos, y cuanta chiquillería había, salían crios por todos los lados, al momento de hacer las fotos de dichas celebraciones lo que más resaltaba eran la cantidad de niños que habían siempre en primera fila -la talla obligaba a ello- y detrás todos amontonados. Era una gozada, y como nos gustaba hacer el posado para salir bien “en la foto”!!!!!

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Carnaval en el Casino