Una de Natación

Nos envía Any Cueto esta historia de un paisano para que se publique.

      Cuando me han preguntado si tenia alguna anécdota que contar sobre algún paisano de nuestra tierra, me he acordado efectivamente de algo que aconteció hace ya algunos años, no allí en Tetuán pero si que le ocurrió a uno de nuestros paisanos cuando estaba haciendo su servicio militar y que creo que merece la pena que se cuente.

“Como muchos de vosotros sabréis, en España había antiguamente (no sé ahora), cinco departamentos Marítimos  que son: Cádiz, El Ferrol, Cartagena, Barcelona y Madrid, aunque la capital de España no tenga mar,  es un Departamento Marítimo y anualmente,  se celebraba una competición de natación entre todos los departamentos que tenia lugar en Madrid.

      Nuestro paisano se encontraba inscrito en Bilbao, estudiando en La Escuela Oficial de Náutica y Bilbao pertenecía al Departamento Marítimo del Ferrol. Cuando le llego el turno de cumplir con su deber de hacer el servicio militar, una vez que se le acabaron las prorrogas que había solicitado, le convocaron a mediado del año 1.971.

      Hay que decir que los Oficiales de la Marina Mercante, – nuestro paisano y uno de sus colegas ya lo eran- , tenían, por ley, reducido su tiempo de servicio militar a solo seis meses. Así es que nuestro paisano pensaba hacer su tiempo reglamentario y marcharse enseguida a casa.

      Pero como el hombre dispone….. resulta que el día en que estaban todos los reclutas (unos dos mil y pico de jóvenes) formados en la explanada del cuartel a eso de las 12 del mediodía y preparados con el macuto lleno para ir al destino que cada uno tenia asignado, (el de nuestro paisano era un remolcador de altura llamado RA1 que estaba atracado a unos 20 metros de donde se encontraban), un sargento se acerca a su brigada, compuesta de 120 tíos,  y dice en voz alta , “de los que hay aquí ¿quien sabe nadar bien?, nuestro paisano callado como una tumba para no destacar por si acaso, pero a esto que salta su colega (un vasco, de Guernica na menos ) y dice que él sabe nadar bien porque es socorrista acuático y  claro al sargento, no muy ducho el hombre (gallego de alto monte), se la sirvieron en bandeja, para a continuación preguntarle, ¿no conoce otro socorrista de estos como usted ? y de pronto oyó a su colega señalándolo y diciendo, aquel, el 332 (el paisano) también es socorrista!. Al principio nuestro paisano hubiera querido que se lo tragara la tierra, pero bueno, no se podía hacer nada, el sargento ya le había echado el ojo y bueno esta, lo único que le quedaba era tirar para adelante y dejar el pabellón de su pueblo lo mas alto posible, ¡ole! 

      Total que al día siguiente les hicieron unas pruebas a cincuenta jóvenes (entre Marina , Infantería y Policía Naval ),de los que descartaron a 25 y  posteriormente otras en una piscina olímpica , tras la cual descartaron a 20, así que solo quedaron cinco,(uno de ellos nuestro paisano) para formar el equipo de natación que tenia que representar al Ferrol en los campeonatos de España del 71 .

      Así que ni corto ni perezoso, macuto a la espalda  los cinco estaban listos para coger el tren para Marín , acompañados de un cabo (jefe de equipo ,que no nadaba , solo era enlace).

      El primer día en Marín fue desayuno a las siete, piscina de ocho a doce, con un entrenador que primero los hacia nadar rápido, luego los hacia salir para mirarle las pulsaciones del corazón, poniéndoles una mano en el pecho y en la otra un cronometro, si veía que iba a poca marcha, al agua otra vez ,les hacia salir de nuevo, los miraba otra vez, si veía que iban a 180 o 190 pulsaciones por minuto, que ya al salir de la piscina ve uno moverse el techo, el suelo, lo ven todo bocabajo, entonces el les decía que descansen tres minutos  alardeando de magnanimidad, cuando los pobres estaban medio muertos, saliéndoles por  la boca todo el tabaco que se habían fumado de jovencitos!!. Pero cuando las pulsaciones bajaban hasta 120 , a repetir la jugada , y así hasta las doce .

      La primera semana que pasaron fue impresionantemente dura, pero a partir de ahí la cosa se fue enmendando. Sin olvidar que el primer día cuando fueron a comer había para los cinco, en medio de la mesa, una olla de aluminio que por fuera tenía  mas mierda que el palo un gallinero, pero haciendo abstracción del exterior, vieron que en el interior había rodajas de papas y una tajaita de merluza para cada uno y verdaderamente eran tajaitas  casi transparentes de lo finas que eran.

      Contemplando ese sustento, fueron a quejarse al cabo, diciéndole que comiendo papas no se podía nadar, entonces este les dijo, “cuando vayáis por la tarde negaros a nadar  y que hable el entrenador (un comandante) conmigo”, después de dormir la siesta obligatoria , vigilados por supuesto, a las cuatro volvieron a la piscina y se lo comunicaron al entrenador como se lo había sugerido el cabo, al entrenador se le cambio la cara, se armo un lió de órdago , convocaron al director de la escuela militar, al segundo, bueno por allí desfilo toda la plana mayor y claro los cinco temblando,  vamos que ya se veían terminando en el trullo, pero finalmente,  todo se arreglo y después de prometerles de corregir el error, ya que el fallo había sido de la cocina (como siempre, de los mas débiles ) y que para la cena estaría todo solucionado, se fueron de nuevo a nadar a las cuatro de la tarde y a las siete cuando fueron a cenar, les esperaba un banquete, una botella de leche de 2 litros por cabeza fresquita , una ensalada completa, hasta adornada con espárragos, dos rodajas de merluza en salsa verde de casi 400 gramos cada una , y después filetes al gusto ( o sea que puedes comer los que quieras ). Nuestro paisano, puesto a pedir pidió tres grandes con pocas papas fritas , ya que como no había comido a medio día, se desquito,  igualmente había postre para elegir.  Así si que se podía nadar y hasta si se podía  nadar para ganar los campeonatos que fueran necesarios.

      Al final de los entrenamientos que duraron casi dos meses , los cinco fueron a Madrid a la competición y ganaron el Campeonato de España de Natación de Combate de 1.971,  si, el Campeón de 1.971 fue el Equipo de El Ferrol de El Caudillo, en el que uno de sus componentes era nuestro paisano.

      Después de las medallitas de rigor cuando llegaron a  Ferrol, como le quedaba a nuestro paisano un solo mes de servicio pues se lo dieron de permiso en recompensa y reintegro a la ciudad de Cádiz donde vivía.

      Nuestro paisano y amigo se llama Pedro Lozano Sanjuán y es natural de Río Martín (era normal que supiera nadar habiendo nacido allí), y fue alumno de la “Academia Politécnica La Esperanza.”

      Adjunto una foto de los cinco componentes del equipo, los dos de atrás, eran catalanes, de la Policía Naval, a la derecha “el colega”, el vasco que no se quedo callado, Jaime Uribarri Barinagarementeria, agachado, un asturiano y a la izquierda el paisano de Río Martín, todos con sus medallas.

      Tengo que decir que he insistido un poco para obtener el permiso de narrar esta anécdota, pero creo que ha valido la pena. Un acontecimiento así no debe ser ignorado por nuestros paisanos.

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