Pedro Marzo Rodríguez

Atraves de Any Cueto nos llega esta historia de Pedro Marzo

 

“Testimonio de Pedro Marzo Rodríguez”:

En un lugar de Marruecos de cuya ciudad SI… me quiero acordar, un hidalgo empresario llamado Juan Rico Otero regentaba una empresa de autobuses que hacía el trayecto desde el barrio Málaga a la puerta Tánger frente al dispensario donde, don Paco García hacia las fotos al minuto con su cajón fotográfico apoyado en su trípode. Vivía en la calle Xauia situada frente a la casa del Águila (edificio El Fénix), en el piso superior donde también vivía nuestro paisano y amigo José López Bravo que tantos recuerdos tiene de nuestra tierra.

plazaprimoparapedromarzo    puerta_tanger_1      puerta_tanger_2   Fotografia Garcia cortes

Componía la flota de cuatro autobuses,  un Ford pequeño que fue alquilado para el rodaje de una película entre el Rincón del Medík, y Tetuán, protagonizada por María Feliz;  dos Chevrolet de igual capacidad y otro más largo al que apodaban “el zeppelín”.

chevrolet 1940 esteve                     chevrolet de 1946

Mi padre que trabajaba de chofer con la empresa, a cada vuelta, y  mientras se hacia la hora de salida, le hacia una visita al Bar Revertito una y otra vez, y, al terminar la jornada mi padre terminaba con el depósito lleno y los autobuses con el depósito vacío.

RevertitoUna de las veces,  al terminar la jornada, mi padre tuvo una fuerte discusión con los hijos de Juan Rico que acabo en una pelea y mi padre mordió a uno de ellos en la oreja con tanta fuerza que se quedo con el pedazo en la boca. Lo ingresaron  de inmediato en el hospital militar,  por su cercanía a las cocheras, ya que estaban ubicadas al final del terraplén,  en el barrio Málaga, donde tantas veces me daban cojinetes (rodamientos) para hacernos los carromatos con los que nos lanzábamos desde el cine Victoria a toda velocidad, y suerte que nunca pasaba nada, “qué tiempos aquellos”!!…

ANTIGUAIGLBARRIOMALAGASANTONIO RAMON                     ANTIGUASANANTONIOBMALAGA

Ingresado el paciente en dicho hospital militar, fue atendido por las monjas que hacían de enfermeras y quiso el destino que, una de las monjas que lo atendió y él se enamoraron y, una vez que le dieron a él el alta, ella se quito el habito, se casaron y fueron felices.  En cierto modo, mi padre contribuyo a ese encuentro.

Juan Rico era muy buena persona así como sus hijos y yo los conocía muy bien; eran esclavos de su trabajo, mi padre también era buena persona pero los vicios no reconocen, y los vuelven agresivos y crueles.

El colegio al que yo asistía se llamaba Pedro Antonio de Alarcón, le apodaban el de artillería por estar junto a este cuarte, y a la salida de clase íbamos en pandilla andando hacia el barrio Málaga;  una de la veces nos encontramos en la cuesta de la aguada el “zeppelín” averiado y toda la pandilla empezamos a cantar… (Con la música de la vaca lechera).

 

zepelin

EL AUTOBUS DE JUAN RICO

CORRE MENOS QUE UN BORRICO

CUANDO VA A SUBIR LA CUESTA

SE LE ROMPEN LAS CUBIERTAS

TOLON  TOLON

TOLON  TOLON

Juan Rico y sus hijos que estaban trabajando debajo del autobús como negros salieron corriendo hacia nosotros; toda la pandilla salio disparada menos el amigo Fernando Aguilar (que vive en Suiza) y yo. Al verme a mí se  fue hacia Femando y lo cogió por el pescuezo con las manos llenas de grasa con intención de pegarle, pero no lo hizo, a mi me miro y se fue porque pensaría que si me tocaba y se enteraba mi padre seguro que iría al Revertito a ponerse a punto  para ir en busca de la otra oreja.

“Estos testimonios a los que me refiero fueron por los años 40″

Una vez iniciado en este medio  de comunicación puse varios testimonios en la página de la Asociación La Medina y, en uno de ellos hice referencia a las empresas de autobuses que por los años cincuenta circulaban por aquel entonces, y oh! sorpresa, recibo un mensaje de unas de las nietas de Juan Rico, diciéndome que era el único que mencionaba a su abuelo y quería conocerme para que le contara cosas de él. Acepté la invitación y me trasladé desde Cartagena (donde vivo), a San Fernando (Cádiz). Mari Carmen que así se llama la nieta se lo dijo a su hermana que vive en Tenerife y me pidió que esperara a que viniera su hermana para conocerme. Mientras tanto nos pusimos en contacto con Ana y  también conocí al padre, que se llamaba  Juan González (el Beleño) que tenía el almacén de chatarra en la calle Torreta detrás de los autobuses La Valenciana, y, propietario de varios taxis y un camión ; éramos buenos amigos así como con su primera mujer Teresa.

Ya una vez reunidos los cuatro, estuvimos recordando muchas cosas de aquellos felices años y cuando estábamos terminando para despedirnos les pregunté a las nietas ¿sabéis vosotras quien era mi padre? Al contestarme que no… les dije, mi padre se llamaba Gregorio , trabajaba con tu abuelo y a unos de los hijos le arranco una oreja, y con cara de asombro me dijeron, pero,” Pedro no me digas que fue tu padre el que le mordió  en la oreja a mi tío”? pero si esto lo he escuchado mucha veces en mi casa y no sabíamos quien había sido!!

Con un cordial saludo nos despedimos y cada uno se marcho para su residencia, no sin antes prometernos que guardaríamos el contacto.

Y ESTE ES MI TESTIMONIO,…  EN UN LUGAR DE MARRUECOS DE CUYA CIUDAD SI, ME QUIERO ACORDAR…