Bar Correos

      El bar Correos fue el primer bar que tuvo mi padre, se fundo en el año 1931 entre mi padre y su hermano Salvador, pero a mediados de los años cuarenta se hizo cargo de regentarlo el solo, hasta su venida a España en el año 1974. Fue un bar muy conocido por su excelente café y buena cocina de tapeo, encargada mi madre de esta parte del negocio. Frente al bar se encontraba el edificio de correo y telégrafo, el cuartel de la policía Nacional y junto a ella la comisaría de policía de la brigada secreta, en la esquina estaba la Junta, que era mas o menos como el ayuntamiento en España, donde se encontraba todas las oficinas y el cuartel de la policía de circulación, a todos estos departamentos le servíamos durante toda la mañana los desayunos como café, tostadas, ensaimadas con mantequillas, elaborada en el propio bar, copas de licores etc, durante toda la mañana iban y venían los dos camareros que servían la calle, atendíamos también a los comercios, como la Ferretería Baeza, la agencia Ford, la farmacia Benata, la agencia de viaje Rauda, armería Torroba, almacenes Chávez, Hotel Dersa, ultramarinos la Antigua Lealtad y a la clínica del dispensario, y algunos más.

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      El café nos lo traía todos los días recién tostado Café Carrión, de gran calidad, la leche nos la servia un marroquí, conocido como el moreno, que tenia la vaquería en la Torreta, el consumo era de unos 25 a 30 litros diarios, con la nata de la leche mi madre hacía la mantequilla que después consumíamos nosotros y los clientes, era una enorme cantidad de café lo que salía del mostrador  por las mañanas.

      Al medio día se empezaba con los aperitivos, salían bandejas para los mismos a los que habíamos servido por la mañana, cervezas y vinos con sus tapas especialidad de la casa, como unos pinchitos creación de mi madre que eran  de higaditos y corazoncitos de pollo con  especies y adobo que preparaba con plantas fresca que nos traía el lechero de su campo, tomillo, orégano, romero, albahaca, estragón, comino y cayena, con todo ello preparaba un majado para los pinchito, iban en un palillo de diente  ponía dos corazoncito y dos higaditos y lo freía con mucho aceite, estaban deliciosos. Unos trabajadores de Hacienda iban casi todas las noches con sus esposas al bar, especialmente por los pinchitos, se tomaban tres medias botella de fino del Marquez de Merito un excelente vino de Jerez y sus raciones de pinchitos que no faltaran, las señoras le decían a mi madre que lo habían intentado hacer ellas en su casa pero que no podían conseguirlo ni parecido y no paraban de mojar pan en el aceitito diciendo, “si están buenos los pinchito mas bueno esta el aceitito”, los Jueves y Domingos preparaba callos a la andaluza y venían muchos clientes para llevárselos a su casa, otra especialidad eran la  carne en tomate, las empanadillas de bonito y  los caracoles en salsa picante.

                  Empanadillas de bonito                                caracoles picantes

Mi padre tenía la representación del tinto de Jumilla que era el que servíamos en el bar y también le suministraba vinos a varios bares de Tetuán, los refrescos y la cerveza nos la proporcionaba Joaquín Pérez Aguirre y como era muy amigo de mi padre en el fondo del bar nos monto una nevera industrial, para vender hielo en verano, era mucho el que se vendía a particulares, para mantener los alimentos frescos, ya que en esos años no se tenían neveras eléctricas en las casas y los Domingos para llevarse  hielo para la Playa, en el bar se reunían los amigos para jugar al domino,  teníamos también un billar americano y dos futbolines de mesas, nosotros, como mi madre llevaba la cocina, comíamos  y cenábamos en el bar.

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Las fiestas de navidad y fin de año las solíamos pasar en el bar toda la familia y algunos clientes que mis padres invitaban, se organizaba una comida y después había baile.

      Los domingos me tocaba a mi abrir el bar hasta por la tarde para que descansara mi padre  y cuando había fútbol no tenia ni tiempo para comer, era la hora punta y no paraban de entrar a tomar café los clientes así como los policías que tenían servicio en el campo de fútbol.BarCorreos_3

Un paisano nuestro, Ricardo Mesa nos envía esto:

Un día 31 de Diciembre, había programado con  anterioridad, pasar la fiesta de final de año en el Casino de la Unión, incluso había pagado no se que cantidad para reservarme el derecho de poder asistir, ya que aquel no era mi casino, el mío era el Independiente. Una vez empezada la fiesta no me sentía a gusto. Así que decidí irme a mi casa, al pasar por el Bar Correos vi que una de las puertas plegables no estaba bien cerrada y se veía luz interior, pensando que podrían, estar robando, la empuje y metí la cabeza grande fue mi sorpresa estaba la familia Domínguez cenando, era un grupo de quince o veinte personas. Me azoré, pedí perdón y cuando me disponía a retirarme, José Domínguez se levantó, me invitó a entrar y tomar una copa, incluso insistió porque a mi no me parecía procedente, al fin entré y acepté la copa., (que fueron mas de una).

      Después la muchachadas se fueron a un baile, no se exactamente donde, creo recordar que al fondo de la Luneta y me invitaron,  acepté y lo pasé muy bien. Al final se me arreglo la noche.

      Esto que nos cuenta Ricardo Mesa, debió de ser por el año 1954 más o menos. Como dije antes nos reuníamos en el bar la familia y algunos clientes a los cuales mi padre invitaba, como a Paco el cartero y su familia, José Maria que era chofer de la alta comisaría, el brigada Reinoso de la policía nacional, Ernesto jefe de telégrafos a Federico, el bombero con su rondalla y a otros que no recuerdo. Todo empezaba sobre las diez de la noche y nos daba el amanecer del siguiente día.

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Bar Correos en la actualidad

Un relato de José Domínguez