CasaRos

Mi adorado y maravilloso oficio la fotografía

      A temprana edad cuando todavía estaba en el colegio empecé a tener afición por la fotografía, fue debido sobre todo a que uno de los clientes del bar era fotógrafo y me permitía que le ayudase en su laboratorio al revelado de fotografía. Como cada vez era más grande la  ilusión decidí montarme mi propio laboratorio en el almacén que había en el bar, con una caja de madera me fabrique una tiradora por contacto y las fotografías que nos hacíamos los amigos en el parque, la plaza España o la feria yo mismo las revelaba.

      En el año 1954 entre a trabajar en los laboratorios de Casa Ross, en el paseo de las Palmeras.  Acababa de llegar Alberto Ros de Alemania, venia de haber hecho un curso de fotografía en color en la casa Agfa, con lo cual además del revelado en blanco y negro  se comenzó con la fotografía en color y fue aquí donde empecé mi andadura en esta empresa. Al comienzo se revelo a mano y con dos ampliadoras se hacia el positivado, poco a poco la producción fue en aumento sobre todo por ser el único laboratorio para color en España y Marruecos, el trabajo nos llegaba desde España por avión aparte teníamos que hacer el de Ceuta, Melilla, Canarias y Marruecos momento en que se monto trenes de revelar en negativos y positivos marca Osten eran alemán e impresoras de papel fotográfico Kodak y Pakotronis.

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     Bartolomé Ros empezó sus andares fotográficos en Ceuta en el estudio de los hermanos Calatayud, luego paso a Tetuán donde desarrolla su carrera profesional, primero con establecimientos fotográficos por el norte de Marruecos y luego con laboratorio de ByN y mas tarde el de color.

      Tuve el honor de haber conocido a su padre, Prudencio Ros, una gran persona. Pase 25 años en CasaRos, para mi ha sido una gran experiencia donde pude aprender y desarrollar mi profesión, son todos buenos recuerdos. Bartolomé no solo se preocupaba de su negocio, también se interesaba por los problemas que pudieran tener sus empleados, me siento orgulloso de haber pertenecido a CasaRos.

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      En el laboratorio de blanco y negro las copias se revelaban en cubas reveladoras automáticas, las películas en un tren de revelado automático y las impresiones de copia en tiradoras automáticas, las ampliaciones se imprimían en ampliadoras y se revelaban a mano en cubetas de gran tamaño.

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      Cuando yo empecé en laboratorio de color con Agustín Guillen y  Alberto Ros  los negativos y las copias de papel se revelaban a mano para estas ultimas en una cubeta con un litro de revelador. Usábamos guantes pues los productos químicos de color eran muy correosos y peligrosos, nos podía atacar en la piel  produciéndonos eczema, cuando esto pasaba íbamos al doctor Castellano, medico que tenia la empresa,  una vez tuve tan mal las manos que Castellano me dijo “Pepe te doy baja de 15 días, te pones este tratamiento y por el laboratorio ni aparezcas, pues los gases de los productos hace que no se te curen las heridas, de todas formas se lo diré personalmente a Alberto Ros pues si no se te curan los eczemas tendrás que dejar la profesión”, le hice caso, claro que le hice caso y no aparecí por allí en ese tiempo, solo el pensar que tenia que dejar la fotografía me quitaba el sueño, pasado ese tiempo me mando al doctor Ahyon  Gavison, el me recomendó para curar la eczema meter las manos en una cubeta con agua caliente con flor de saúco y dejar secar al aire, luego me untaba una pomada especial para eczema Era horrendo como se ponían las manos si te atacaba la eczema pues durmiendo picaba tanto que te rascaba sin parar y se hacían unas grieta en los dedos que daba la sensación de verse el hueso.

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      Con el tiempo empezamos a revelar las copias en cestillo con lo cual ya teníamos menos contacto con los químicos, todo esto fue hasta el año 1959 aproximadamente que se montaron los trenes de revelar automático y con ello nos desapareció el problema de la eczema.

      También le trabajábamos las fotos de estudios, reportaje de bodas y comuniones, a los conocidos y prestigiosos fotógrafos,  García Corte, José Florido, estudios Morales, estudio la Moderna, y muchos otros que se dedicaban ala fotografía de la calle, estudios de Tánger, Larache, Casa Blanca, Rabat, y toda la zona Francesa, principalmente a uno de Rabat que le hacíamos murales de 3 metros de largo por 120 de ancho, estos eran de cosas típicas de Marruecos como la Carrera de la pólvora,   nos encargaba 10 o 12 murales casi a diario los cuales se terminaban y se montaban en su paneles de madera.

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      En Larache estaba estudio Carrasco un buen cliente, en los años 60 se trasladaron a Ceuta y montaron el estudio en Hadu al lado  del cuartel de Regulares, sobre el año 70 decidieron trabajar en su propio estudio la fotografía en color manualmente, en CasaRos compraron dos Ampliadoras, sextillos de revelar las copias y los negativos, todo esto eran lo que nosotros ya no utilizamos en el laboratorio,  Ros me encargo que yo preparara a los dos hermanos Carrasco en que aprendieran el color y todos lo Sábados me marchaba a Ceuta a enseñarles, fueron dos grandes alumnos. Por los años 80 se embarcaron en montar un laboratorio Industria de color, compraron las maquinarias en el Japón, pero el montaje de las mismas tenían que pagarlo aparte y era muy costoso, por ese tiempo yo vivía en San Fernando (Cádiz ) y fueron en busca mía para que les montara la maquinaria y les enseñara el manejo. Todos los fines de semana me marchaba para Ceuta a montarles la maquinaria, en un mes lo tenia todo en marcha y empecé a darles clases de manejo de las mismas,  a los dos meses todo terminado se inauguro el laboratorio con el nombre de Fotocolor  Carrasco. Hoy siguen en Ceuta dedicado a la fotografía digital ya que la analógica ha desaparecido, Cuando he estado en Ceuta me he reunido con ellos y hemos recordado viejos tiempos pasados en su aprendizajes de la fotografía en color son unos grandes amigos.

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Equipo de Futbol de CasaRos

 

 

Un relato de José Domínguez