Historias de Radio Dersa

CONCURSO: CORRAN Y LLEGEN PRONTO

      Durante los años 1953 y 1954 había en  en Radio Dersa un concurso, donde la habilidad del radioyente se ponía a prueba.

     Mis cuatro íntimos amigos y yo, solíamos concursar, se celebraba los Viernes por la noche, como muchos de ustedes se acordaran, uno de esos Viernes pidieron que llevasen una puerta, y por supuesto ganaría el que llevase la puerta más grande.

      Nos encontrábamos esa noche en el bar jugando al futbolín, al oír aquello nos miramos, deseosos de participar y ganar, ¿pero como?, entonces miramos a las puerta de la calle, aquellas puertas eran inmensas, aquellas puertas de la entrada median los tres metros y medio, y como si todos hubiésemos tenido el mismo pensamiento salimos lanzado hacia ella, descolgamos una de las hojas y comenzamos a correr por la calle Cardenal Cisnero en dirección a la emisora, se pueden imaginar como se puso mi padre cuando vio aquello, no dejaba de llamarnos para que volviésemos, mientras los clientes no paraban de reír, pero nada, nosotros a lo nuestro, corriendo por la calle con la puerta acuestas,

     Algunos viandantes con los que nos cruzamos  nos miraban atónitos sin saber muy bien que es lo que pasaba, llegamos a la emisora  y escaleras para arriba, hasta el plato de emisión, fuimos los primero y fue la puerta mas grande que hubo.

     No cabíamos en nosotros de alegría, de premio nos dieron dos plumas parkes y cinco entradas para el cine Bahía de verano, pero como mi padre llevaba el ambigú del cine, por lo que yo entraba gratis,  mi entrada se la regale a un amigo.

Son hechos imborrables de nuestro Tetuán…….

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     Otro Viernes a los del concurso se les ocurrió pedir que llevasen un burro, si como leéis, ¡un burro!. Nosotros estábamos como otros tantos Viernes escuchando el programa de Radio Dersa en el bar de mi padre, oímos la petición de la emisora, nos miramos y dijimos “eso es imposible, lo dicen para que nadie gane el concurso”, pero alguien dijo “busquemos un burro”, ¿buscar un burro a esta hora?, pero salimos a la calle y a los pocos minutos vimos llegar un kabileño que iba con su burro para la puerta de Tánger, nos acercamos para coger el burro, pero el kabileño como si sospechara algo lo agarro con fuerza, mi amigo Rafa que hablaba el bereber consiguió convencerlo para que nos lo dejara media hora por cinco pesetas de papel, el kabileño se conformo y nosotros nos llevamos el burro a la emisora.

     El problema vino cuando tuvimos que subir el burro por las escaleras, mientras dos tiraban de la cabeza, tres empujaban por detrás, estos estaban en peligro, pues el burro podia lanzar una coz, al final conseguimos llegar arriba y llevarnos el primer premio, nos dieron una plancha Marconi, un reloj Cisma, dos plumas Parkes, y una bolsa de caramelos Caparros, , y después del concurso nos fuimos a celebrarlo a la Plaza España, al monte, a tomarnos un rico té con hierbabuena, con churparquia y a reírnos, recordando la batallita que habíamos tenido con el dichoso burro, escalera arriba y luego escalera abajo, porque para bajar el burro y que no se cayera lo pasamos bastante mal, cuando llegamos abajo, allí estaba el Kabileño,  en la puerta, esperando, con cara de pocos amigos,  tuvimos que darle dos pesetas mas para conformarlo, bueno esto y otras cosas  tan agradable y divertidas es como pasábamos nuestra juventud en nuestro adorado y querido Tetuán……….

      Otra historia del concurso fue la que le ocurrió a mi esposa Mari Carmen, por entonces todavía no nos conocíamos, os dejo lo que ella cuenta.

      Corría los principios del año 1958, yo había estado de vacaciones con una de mis hermanas en Torrelavega, donde habíamos ido para conocer a la familia de su marido que era de allí, tal vez alguno os acordáis de él, se llamaba Candido Santamaria, era mecánico tenía su propio taller en el charco de la pava y luego trabajo en talleres Solano, pues a la vuelta hacia Tetuán paramos en Madrid en casa de una prima nuestra que vivía en el castizo barrio de Cascorro, por desgracia hoy bastante desmejorado, ella y su novio nos llevaron a conocer la ciudad, lo típico, Palacio Real, Plaza Mayor donde comimos en un mesón que estaba en el Arco de Cuchillero y una tarde nos fuimos todos al cine a ver Bambi, que como todas las películas de Disney y sobre todo entonces, eran un exitazo.

     A nuestra llegada a Tetuán me propuso mi hermana Amalia  ir de espectadoras a radio Delsa, para ver uno de sus programas en directo y allí que fuimos, sentía curiosidad por ver un programa de radio en directo, saber que se cuece detrás de lo que escuchábamos a través de nuestras radios. Durante el programa hacían preguntas al público y entregaban premios al acertante, en este caso el locutor se dirigió a los asistentes, ¿quien sabe cuál es el nombre del conejo que aparecen en la película Bambi?, y yo como si estuviera sentada sobre un muelle, salte despedida de mi asiento, yo, yo ,yo…. gritaba, muy bien decía el locutor mientras se reía, la muchacha dice que sabe el nombre, ¿cual es?, díganoslo si es tan amable.Tambor, grite yo, Tambor, muy bien, ha acertado la joven, después me pregunto cómo lo sabía y le conté que había visto la película en Madrid, pues en Tetuán todavía no se habia visto.

      Bueno pero os preguntareis cual fue el premio, pues nada más y nada menos que una caja de sobres de sopas Knorr, mi cara fue de sorpresa, era la primera vez que veía algo así, era el comienzo de la comercialización de las sopas de sobre, pero yo me puse contentísima con mi premio, al llegar a casa se lo contamos todo a mi madre y decidimos hacer una sopa siguiendo las instrucciones del sobre, aquello la verdad no estaba malo pero nos gusto a ninguno y el resto de los sobres se quedaron olvidados en algún cajón de la cocina, ni entonces ni ahora  estaréis de acuerdo conmigo que no se puede comparar  con una buena sopa hecha por uno mismo, con su gallina y su verdura.

Un relato de José Domínguez