Bar El Edenico y el Patin Club

      Durante el tiempo que el Teatro Español se encontraba en obras para su restauración, las compañías y artistas que llegaban a Tetuán actuaban en el teatro Nacional, situado en la calle Luneta y en las salas de verano.

      Una de esas salas de verano era “El Edenico”, también propiedad de mi padre. Además del bar Correos y el ambigú del cine Bahía, por el año 43 hasta el 48 mi padre también tenía el salón de verano “Edenico”.

       Estaba situado en la calle General Sanjurjo donde luego se edifico la sede del  Club Atlético Tetuán,  era un bar de Verano, estaba abierto de Junio a Septiembre, tenia pista de baile y todos los días había actuaciones, unas veces “La Orquesta Maracay”, cuya cantante y animadora era Antoñita Fernández y otras veces actuaban artista de la Copla. Durante el  invierno se hacían combates de Boxeo.

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“Bar Correos”

      En el verano estaba abierto hasta las dos o las tres de la madrugada, durante el día en el bar Correos se preparaban algunas cosas para servirlas en el Edenico durante la noche, entre ellas, la granizada de limón, la cual era muy apreciada por los clientes, pues bien como yo estaba de vacaciones, mi padre me ponía a que le diera vueltas a la manivela del barril especial para hacer la granizada. Era un barril de acero forrado de corcho y alrededor se le echa hielo y se iba dando vueltas con la manivela hasta que cuajara la granizada,  se podía estar dándole vueltas hasta dos horas sin parar.

      Este era un bar donde asistían muchas  personas para escuchar música y bailar, te podías encontrar parejas y matrimonios, militares, gente de la alta sociedad de Tetuán e incluso personalidades de Tánger.

      Otro bar que también tuvimos y del cual tengo muy buenos recuerdos pues fue la época de mi juventud y en el cual alguna vez habréis estado, era el Patín Club en la Aguada, ¿os acordáis?, durante todo el año se podía practicar patinaje y funcionaba también como lugar para celebraciones, en la época de la feria funcionaba como uno mas, por lo que estaba abierto hasta muy tarde. Cuando mi padre se iba para hacerse cargo del Patín Club yo me quedaba al frente del bar Correos, cuando cerraba me iba con mis amigos a disfrutar de la feria y por la mañana después de haber estado de feria hasta las tantas entraba a trabajar a las ocho en CasaRoss, pero el que algo quiere algo le cuesta, ¿no?.

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“Bar Correos” en la actualidad

 

 

Un relato de José Domínguez